Neuquén va por el podio exportador
Durante las últimas dos décadas, el mapa exportador argentino estuvo dominado por la región pampeana, que concentró en promedio el 74% de las exportaciones del país. Pero ese mapa está cambiando. El avance de Vaca Muerta consolidó un segundo gran motor de divisas, los hidrocarburos no convencionales, que ya empieza a competir en escala con la agroindustria. En esta columna proyectamos hasta 2035 las exportaciones de las cuatro provincias protagonistas de ese cambio: Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Neuquén. El resultado es contundente: Neuquén, que en 2021 ni siquiera figuraba entre las diez principales provincias exportadoras y llegó al cuarto puesto en 2022, superaría a Córdoba en 2027, a Santa Fe en 2028 y a Buenos Aires hacia 2031-2032.
El punto de partida
En 2025 el podio exportador mantuvo su composición histórica, sostenida principalmente por la agroindustria: Buenos Aires (US$ 31.684 millones), Santa Fe (US$ 16.190 millones) y Córdoba (US$ 10.913 millones). Neuquén, sin embargo, tiene todo para romper esa estructura. Entre 2021 y 2025 casi multiplicó por siete sus exportaciones en términos reales y se convirtió en el principal motor de crecimiento de las exportaciones argentinas. El salto en el ranking no tiene precedentes (gráfico 1): del puesto 14 en 2021 al 4 en 2022, diez lugares en un solo año. No es la primera vez que la provincia ocupa un lugar destacado (a comienzos de siglo llegó a ser la quinta exportadora del país), pero nunca lo había hecho con esta escala. En los últimos doce meses, la distancia con Córdoba se redujo a unos US$ 3.300 millones, una brecha que, según nuestras proyecciones, se cerraría en 2027.
El ascenso neuquino también reconfiguró el mapa exportador patagónico. Detrás de la región pampeana, la Patagonia es la segunda región exportadora del país: Neuquén, Santa Cruz y Chubut ocupan, en ese orden, los puestos 4 a 6 del ranking nacional. Durante casi dos décadas, Chubut fue la principal exportadora de la región y se mantuvo de forma casi ininterrumpida en el cuarto lugar, apoyada en el petróleo convencional del Golfo San Jorge, el aluminio y la pesca. Hoy ese lugar es de Neuquén, mientras que Santa Cruz y Chubut exportan entre US$ 3.000 y 4.000 millones anuales cada una. En conjunto, las exportaciones patagónicas pasaron de unos US$ 7.400 millones en 2021 a más de US$ 13.000 millones en 2025 (gráfico 2), y la participación de Neuquén dentro de ese total saltó del 13% al 50%. En el otro extremo, Río Negro y Tierra del Fuego exportan alrededor de US$ 500 millones cada una, sin cambios significativos en los últimos años. Río Negro, sin embargo, tiene una oportunidad histórica de ganar protagonismo como la puerta de salida de Vaca Muerta al mundo.
De promesa a realidad
El cambio de escala que proyectamos no es un ejercicio de optimismo, sino que se apoya en obras concretas. Dos de ellas ya están en marcha, con financiamiento cerrado y contratos firmados. La tercera, la más grande, se encamina a su decisión final de inversión.
- Más caños para sacar el petróleo: el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), de 437 kilómetros, ya completó la soldadura de toda su traza y comenzaría a operar a fines de 2026, con los primeros embarques a comienzos de 2027. Llevará el crudo neuquino hasta una terminal de aguas profundas en Punta Colorada (Río Negro), donde podrán cargar buques de gran porte. Arranca con unos 180 mil barriles diarios, alcanzaría 550 mil en la segunda mitad de 2027 y podría ampliarse a 700 mil. Junto con la ampliación de Oldelval y la reactivación del Oleoducto Trasandino (OTASA), que llevarán a unos 450 mil barriles diarios la capacidad de exportación por esas vías, destraba el cuello de botella de transporte que hoy limita la salida del crudo neuquino.
- Los primeros barcos de GNL: el consorcio Southern Energy (PAE, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG) instalará en el Golfo San Matías dos buques que licúan gas para exportarlo por mar. El Hilli Episeyo entraría en operación en el segundo semestre de 2027 y el MKII hacia fines de 2028. Juntos sumarán unos 6 millones de toneladas anuales. El consorcio ya firmó con la alemana SEFE un contrato por 2 millones de toneladas al año durante ocho años. Un detalle relevante para la cuenta provincial: hasta el invierno de 2028, cuando esté listo el gasoducto dedicado desde Vaca Muerta, el primer buque se abastecerá con gas de las cuencas Austral y Golfo San Jorge. Por eso, en nuestras estimaciones el GNL recién empieza a computarse como neuquino a partir de 2028.
- El gran salto, Argentina LNG: es el proyecto más ambicioso. YPF, la italiana Eni y la emiratí XRG planean dos unidades flotantes de licuefacción por 12 millones de toneladas anuales (ampliables a 18), con una inversión total de US$ 51.000 millones, la mayor de la historia argentina. En agosto de 2026 solicitó su ingreso al RIGI. La decisión final de inversión se espera para fines de este año y el inicio de operaciones, para 2031.
Sobre los precios: el ejercicio supone para el crudo Medanito US$ 85 por barril en 2026 y US$ 80 en 2027-2028, con una baja gradual hasta US$ 70 en 2035, una trayectoria deliberadamente prudente. Hoy, con el conflicto en Medio Oriente, el Brent cotiza por encima de los US$ 100, aunque la mayoría de los analistas espera que converja hacia los US$ 80 en los próximos años. Para el GNL suponemos un precio que desciende de US$ 11 a US$ 7,5 por millón de BTU entre 2028 y 2035, ante la mayor oferta de Estados Unidos y Qatar.
Pateando el tablero hacia 2035
Para la proyección utilizamos la metodología de la serie de Origen Provincial de las Exportaciones (OPEX) del INDEC, que asigna cada venta externa a la provincia donde se produjo el bien y no a la aduana o el puerto por donde sale del país. Así, el crudo neuquino embarcado en Punta Colorada se contabiliza como exportación de Neuquén.
Para Neuquén construimos una estimación de abajo hacia arriba. La exportación de crudo surge de la producción proyectada, calibrada con estimaciones de la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH): crece 23% en 2027 y se desacelera gradualmente hasta estabilizarse cerca de 1,5 millones de barriles diarios hacia 2035. A esa producción le descontamos la demanda de las refinerías locales, con el techo que impone la capacidad de transporte de Oldelval, OTASA y VMOS, y le sumamos el GNL de Southern Energy y Argentina LNG. Para Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba aplicamos su crecimiento real promedio de los últimos 20 años: 1%, 1,2% y 2% anual, respectivamente.
Resultados
Según las proyecciones (gráfico 3), en 2027 Neuquén superaría a Córdoba y se ubicaría tercera. En 2028, con VMOS en régimen y la producción todavía en plena expansión, pasaría a Santa Fe y quedaría segunda, con exportaciones del orden de US$ 18.400 millones. Hasta ese punto, la trayectoria del precio del crudo no altera el resultado. Sí es determinante, en cambio, para la disputa por el primer lugar.
Si el barril cae gradualmente hasta US$ 70 en 2035, el salto definitivo llegaría en 2031 con la entrada de Argentina LNG: ese año las ventas neuquinas rondarían los US$ 34.300 millones y superarían por un margen estrecho a las de Buenos Aires. A partir de allí, Neuquén mantendría el primer lugar hasta el final del horizonte, con unos US$ 37.000 millones en 2035, alrededor de US$ 2.000 millones por encima de la provincia bonaerense. Con un precio que cae hasta US$ 60, en cambio, el panorama sería más parejo: Neuquén alcanzaría el primer puesto recién en 2032, lo sostendría en 2033 por un margen mínimo y lo cedería nuevamente a Buenos Aires desde 2034.
Buenos Aires lideró el ranking durante todo el período observado. Es la economía exportadora más diversificada del país (granos y aceites, carnes, automotriz, química). Proyectada a su crecimiento real promedio de los últimos 20 años, cercano al 1% anual, llegaría a unos US$ 35.000 millones en 2035 y cedería el primer lugar a Neuquén en 2031-2032.
Santa Fe depende del complejo aceitero del Gran Rosario, con una capacidad de molienda prácticamente al tope, lo que acota su crecimiento: su ritmo histórico ronda el 1,2% anual. Llegaría a unos US$ 18.200 millones en 2035 y cedería el segundo lugar a Neuquén en 2028.
Córdoba combina agro (soja, maíz, maní) e industria (automotriz, maquinaria agrícola). Es la más dinámica de las tres, con un crecimiento real cercano al 2% anual, y llegaría a unos US$ 13.300 millones en 2035. Aun así, en 2027 quedaría por detrás de Neuquén.
Río Negro es la otra pieza clave del mapa patagónico: por su costa saldrá la mayor parte del petróleo y del gas de Vaca Muerta. Con el criterio de origen que utilizamos, esas ventas se anotan a Neuquén. Para Río Negro, el impacto llega por otras vías: infraestructura portuaria, empleo, servicios y recaudación.
Qué podría cambiar el resultado
La proyección es un escenario base, de trazo grueso, y no un pronóstico puntual. Es por ello que los resultados dependen fuertemente de los supuestos adoptados y se deben tomar con cautela. Hay tres factores que pueden mover el resultado:
- El ritmo de producción y los plazos de los proyectos: la trayectoria depende de que la producción de crudo siga creciendo a tasas altas y de que VMOS, los buques de Southern Energy y, sobre todo, Argentina LNG entren en operación en las fechas previstas. Cualquier demora corre el calendario hacia adelante. En cambio, el sobrepaso a Córdoba en 2027 es robusto: alcanza con que la producción crezca alrededor de 12% ese año, menos de la mitad del ritmo actual.
- El precio del petróleo y del gas: el cruce con Buenos Aires en 2031 es ajustado. Con un crudo US$ 10 por debajo del supuesto, se postergaría a 2032, y con un precio sostenido por debajo de unos US$ 60 por barril, Neuquén no llegaría a superarla dentro del horizonte de proyección.
- A quién se le anota cada dólar: buena parte del petróleo y del gas se produce en Neuquén pero se embarca en Río Negro. Siguiendo la metodología del INDEC, atribuimos esas ventas a la provincia productora. Con un criterio de aduana de salida, una porción significativa de esos dólares figuraría como rionegrina.
Del lado del agro, el clima pesa: la sequía de 2023 recortó más de un tercio las exportaciones de Santa Fe y de Córdoba, y alrededor de un 20% las de Buenos Aires. Una campaña excepcional, buena o mala, puede alterar el orden en un año puntual, aunque no la tendencia.
Conclusiones
Más allá de las cifras puntuales estimadas, lo más importante es el mensaje de fondo: Vaca Muerta está reordenando el mapa productivo argentino. Una provincia que hace diez años ocupaba el puesto 23 del ranking exportador podría convertirse en la primera hacia 2031. Para el Comahue, es la confirmación de que la energía dejó de ser una promesa para convertirse en la principal palanca de crecimiento de la región, con todo lo que eso implica (ver Mayores exportaciones: ¿derraman sobre las economías provinciales? y Vaca Muerta paga más de $36 de cada $100 de salarios privados en Neuquén): empleo, infraestructura y también el desafío de no quedar atada a un solo recurso ni a los vaivenes de su precio.

Federico Belich
Responsable de la Regional COMAHUE.


