Efecto derrame en provincias acorde a la dinámica del empleo privado
En el actual contexto económico argentino, las provincias con mejor desempeño relativo —particularmente en exportaciones— son aquellas vinculadas a tres grandes motores: i) Vaca Muerta (Neuquén), ii) la minería (San Juan, Salta y Jujuy), y iii) el complejo agropampeano. En contraste, presentan un desempeño más débil otras provincias petroleras tradicionales (como Santa Cruz y Chubut) y aquellas con mayor dependencia de fondos nacionales, especialmente en el Norte del país.
En este marco, cabría esperar que las regiones con sectores dinámicos hayan generado un “efecto derrame” sobre sus economías locales, reflejado en una mejor evolución del empleo no sólo en las actividades líderes, sino también en el resto de los sectores. Sin embargo, el análisis del empleo privado registrado muestra que, si bien existen casos donde este efecto se verifica —como Neuquén, con crecimiento generalizado—, a nivel agregado predomina una caída del empleo (-2,7% entre el tercer trimestre de 2025 y el mismo período de 2023), con una marcada heterogeneidad entre provincias y sectores.
En consecuencia, el escenario actual combina una economía en ajuste con oportunidades muy focalizadas. El desempeño laboral no responde a una expansión generalizada, sino a dinámicas sectoriales específicas, en general vinculadas a actividades exportadoras o con ventajas comparativas claras. Esto sugiere que el “derrame” por ahora es limitado, condicionado por la estructura productiva de cada provincia.
Evolución global: en los últimos dos años (comparando el tercer trimestre de 2025 con igual período de 2023), se observa una caída promedio del 2,7% en el empleo privado registrado a nivel país, lo que confirma que el mercado laboral atraviesa una fase de ajuste. Sin embargo, esa cifra agregada oculta diferencias significativas entre provincias, con un grupo reducido que logra expandir el empleo y una mayoría que presenta contracciones de distinta magnitud.
Entre las jurisdicciones con mejor desempeño se destaca claramente Neuquén, con crecimiento del empleo impulsado por la actividad petrolera, seguido a distancia por provincias como Tucumán y Río Negro. En contraste, varias provincias muestran caídas pronunciadas, especialmente aquellas más dependientes de la obra pública o de transferencias nacionales, donde el ajuste fiscal impactó de manera directa sobre el nivel de actividad y el empleo.
Construcción: el sector más cíclico: aparece como el sector de mayor variabilidad. Su comportamiento responde fuertemente al ciclo económico y, en particular, a la disponibilidad de obra pública. En el período analizado, las provincias más afectadas son aquellas con mayor dependencia de fondos nacionales, donde la reducción de la inversión pública impactó directamente en el empleo.
Este sector funciona como un termómetro adelantado del ciclo. Su contracción actual refleja el ajuste en curso, pero al mismo tiempo anticipa que, ante un cambio en las condiciones macroeconómicas o fiscales, podría ser uno de los primeros en recuperarse. En este sentido, combina riesgo elevado en el corto plazo con potencial de rebote en una fase expansiva.
Sectores productores de bienes: el empleo en esos sectores presenta una caída en la mayoría de las provincias, especialmente en industria. Sin embargo, existen excepciones relevantes asociadas a ventajas comparativas específicas. Neuquén y San Juan muestran incrementos vinculados a la actividad minera, Tucumán al sector agropecuario y Río Negro a la industria. También se destacan los casos de Jujuy y Formosa, con crecimiento del empleo agropecuario. Por otro lado, se observa la pérdida del impulso petrolero en aquellas provincias que utilizan la extracción convencional (Chubut y Santa Cruz).
Servicios: en este sector, el empleo también muestra una tendencia contractiva en la mayoría de las jurisdicciones, aunque con matices importantes. Un dato destacado es que en aproximadamente la mitad de las provincias el empleo en comercio crece, mientras que en la otra mitad disminuye. En el resto de los servicios, la caída es predominante, con algunas excepciones como Neuquén, donde el empleo crece en la mayoría de los rubros, y otras provincias donde se observan mejoras en servicios profesionales.
Este comportamiento sugiere que el consumo no presenta una dinámica uniforme. Mientras algunos segmentos logran sostenerse, otros se ajustan, reflejando diferencias en el poder adquisitivo y en la estructura productiva de cada región.
Comentarios finales: el escenario actual combina contracción agregada con oportunidades selectivas, pero su rasgo distintivo es que los cambios en el empleo responden principalmente a factores económicos estructurales más que a fluctuaciones coyunturales. En particular, se observa una creciente divergencia entre sectores transables —vinculados a exportaciones o generación de divisas— y no transables, más dependientes del mercado interno y del gasto público.
En este contexto, los sectores ligados a recursos naturales (shale oil, minería y agro) muestran mayor capacidad para sostener o generar empleo, impulsados por inversiones, mejoras de productividad y acceso a mercados externos. En contraste, sectores como la construcción y buena parte de los servicios dependen en mayor medida del ciclo macroeconómico local, que no todavía no despega.
Asimismo, el análisis sugiere que el “efecto derrame” no es automático, sino condicionado. Para que los sectores dinámicos generen empleo en el resto de la economía, se requiere un entorno que favorezca los encadenamientos productivos. En ausencia de estos factores, el crecimiento tiende a concentrarse en actividades específicas, con impactos más acotados sobre el empleo total.

Jorge Day
Responsable de la sección Regional.


