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El déficit turístico sigue alto, pero con signos de moderación

Como se analizó en el informe del febrero del año pasado, el turismo emisivo había sido récord durante el verano 2025, registrando un crecimiento del  80% respecto del verano anterior, mientras que el turismo receptivo se había contraído 25% en igual periodo. El denominador común era uno sólo: el dólar barato.

Con el avance del año el problema de competitividad cambiaria tuvo altibajos, pero tendencialmente se fue moderando, en especial con el levantamiento parcial del cepo cambiario. 

De este modo, el saldo del 2025  refleja que en los primeros 11 meses del año viajaron 11,2 millones de turistas residentes al exterior, mientras que solo ingresaron al país 4,8 millones de turistas internacionales. El saldo en cantidad de viajeros fue de 6,4 millones de viajeros, una cifra comparable al déficit de turistas que se evidenció durante 2017.

Teniendo en cuenta este desempeño, el cociente emisivo / receptivo se ubicó en 2,3, reflejando que se trata de un año de desbalance récord en décadas (exceptuando años pandémicos en los que el turismo estuvo restringido fuertemente). Por cada viajero internacional que visitó Argentina hubo 2,3 residentes viajando a hacer turismo en el exterior.

Fruto de esta dinámica de flujos turísticos internacionales, el año finalizará con una salida de divisas por turismo emisivo que se ubicaría entre US$ 12.000 y 13.000 millones.

Si se descuentan los ingresos de divisas generadas por el turismo receptivo de aproximadamente US$ 4.500 millones, el saldo de divisas ocasionado por la actividad turística será deficitario de entre US$ 7.000 y 8.500 millones (cifras provisorias, ya que resta conocer el resultado de la cuenta de viajes del cuarto trimestre). 

El impacto de esta dinámica sobre la actividad turística interna no se hizo esperar. Las mediciones que realiza INDEC sobre el nivel de ocupación hotelera reflejaron que durante 2025 la cantidad de pernoctaciones en establecimientos de alojamiento cayó 3%, con mayor incidencia en el turismo receptivo.

Con este panorama, una incógnita central emerge: ¿cómo será la temporada de verano para la actividad turística? Si se examinan las tendencias de búsqueda que realizan los usuarios en Google, es posible obtener algunas pistas relevantes.

Las búsquedas que se asocian a turismo emisivo tienen una dinámica y un nivel similares a los del año pasado. Es decir, en la comparación se destaca que han dejado de crecer, pero al mismo tiempo es claro que se mantienen en niveles altos. 

Asimismo, los últimos registros ubican a estas búsquedas por debajo de las que tenían en el periodo 2024/25, es decir en la previa del verano de récord de emisivo.

Por su parte, las búsquedas relacionadas con el turismo interno, salvo durante el mes de noviembre que tuvieron un repunte, se encuentran en niveles bajos. Las búsquedas de turismo interno en septiembre y octubre se ubicaron 18% por debajo de las del año previo (en medio del periodo electoral), mientras que en noviembre y las semanas transcurridas de diciembre se acercaron decisivamente a los niveles del año pasado. 

Es importante aclarar que es precisamente las últimas semanas del año cuando estas búsquedas se intensifican. Esto ha ocurrido así en los últimos años y responde a un patrón habitual en la planificación de viajes, donde una parte relevante de las decisiones se concentra a último momento.

Si a esto se suman otros factores que apuntan a una mejoría del turismo en el país es posible proyectar que el desempeño que tuvo la actividad turística en el verano 2025 será un piso para lo que resulte en 2026. Es decir, será similar o mejor.

Los factores principales son: 

  • el encarecimiento relativo del destino Brasil, ya que apreció su moneda frente al dólar y en Argentina el dólar creció por encima del nivel de inflación y de los salarios.
  • menor incertidumbre cambiaria post elecciones, que implica que viajar al exterior no resulta una oportunidad única porque no hay, a priori, un alto riesgo cambiario (y en el verano pasado había fuerte incertidumbre por la sostenibilidad del esquema cambiario).
  • efecto Messi, porque parte de los turistas emisivos podrían reservar parte de su presupuesto de viajes para viajar a ver a la selección a Estados Unidos.

Con esto en vista, puede anticiparse que los flujos internacionales mostrarán, sin lugar a duda, un resultado deficitario en el verano. Sin embargo es probable que el movimiento de turismo emisivo no resulte tan fuerte como el de 2025, y que el turismo receptivo continúe recuperándose, como lo viene haciendo en especial en los últimos 3 meses, achicando ligeramente el déficit. 

La recuperación del turismo receptivo se asienta en especial en la mejora en la competitividad cambiaria y en el desarrollo intenso de eventos de nivel internacional, ambos potenciados por las oportunidades que genera el intenso flujo de turismo emisivo en materia de conectividad. 

Como dato de color, la cantidad de vuelos internacionales desde/hacia Argentina se ubicó en noviembre 31% por encima de los que existían en 2019 (prepandemia), impulsada por el auge de turismo emisivo. Si se contrapone con el hecho de que los vuelos nacionales apenas se ubican 5% por encima de 2019, sirve de referencia para puntualizar desafíos por delante a partir de 2026: incrementar la competitividad turística local, ampliar conectividad, lograr mayor cantidad de turistas internacionales en el país, sostener y volver a dinamizar el empleo en la actividad turística. 

Marcos Cohen Arazi

Responsable de la sección Productiva