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El agro puede impulsar el segundo semestre: hasta 44% más ingresos que en 2025

Al 15 de julio se habían vendido con precio cerrado 58,2 millones de toneladas de soja, maíz y trigo de la campaña 2025/26, 20% más que la mediana histórica. Sin embargo, mientras el maíz y el trigo registraban volúmenes superiores a los habituales, la soja acumulaba apenas 14,6 millones de toneladas, 27% menos que su mediana. Solo se había comercializado el 29% de la cosecha sojera (49,5 millones de toneladas), frente a un 41% habitual para la fecha.

El retraso en la comercialización de la soja se fue profundizando con el transcurso del año. A comienzos de 2026, las ventas acumuladas superaban ampliamente el patrón histórico: en enero se ubicaban 81% por encima de la mediana. Desde entonces, la trayectoria se revirtió y en julio el volumen comercializado era 27% inferior al habitual, con una brecha de casi doce puntos porcentuales respecto de la producción. En las últimas ocho semanas se vendió semanalmente el equivalente al 1,6% de la cosecha, frente a un ritmo histórico de 2,0%, por lo que el rezago continuó ampliándose.

La menor venta de la soja de la cosecha 2025/26 redujo los ingresos de los productores de la primera mitad del año. Hasta mediados de julio, las ventas con precio cerrado de los tres granos más importantes del país (valorizadas a precios FAS Rosario) generaron un ingreso bruto estimado en US$ 11.881 millones, 14% menos que en similar período de 2025. La caída se explica íntegramente por la soja, cuyos ingresos disminuyeron en US$ 2.374 millones (-31% ia.), mientras que el maíz y el trigo aumentaron su aporte.

El ritmo de comercialización abre un rango amplio de resultados para el segundo semestre. Según las simulaciones, las ventas podrían ubicarse entre 44,7 millones de toneladas en el escenario de “continuidad” y 57,9 millones en el de “adelantamiento”. El ingreso bruto para los productores oscilaría entre US$11.592 millones y US$15.313 millones, frente a US$10.657 millones en igual período de 2025. Esto implicaría una mejora interanual del 9% en continuidad, del 30% en convergencia y del 44% en adelantamiento. El valor potencial de exportación, por su parte, se ubicaría entre US$14.252 millones y US$18.380 millones. La diferencia entre los extremos —13,2 millones de toneladas, US$3.721 millones de ingresos para los productores y más de US$4.100 millones de valor exportable— depende fundamentalmente del ritmo de comercialización de la soja ya cosechada.

Una aceleración de las ventas podría ampliar el aporte del agro al resto de la economía. El sector agropecuario creció 11% interanual durante los primeros cinco meses de 2026, impulsado principalmente por la mayor producción física (EMAE, INDEC). Pasar del escenario de continuidad al de convergencia agregaría 6,6 millones de toneladas al circuito comercial, US$2.289 millones de ingreso bruto para los productores y casi US$3.000 millones de valor potencial de exportación. Ese mayor flujo podría fortalecer la actividad del transporte, el acopio, la industria y los servicios, además de incrementar la liquidez en las regiones productivas y mejorar el desempeño económico respecto del segundo semestre de 2025.

Juan Manuel Garzón y Franco Artusso

Responsables de la sección Agro industrial.