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Acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea: ¿comienzan a sentirse sus efectos?

En el marco del programa de estabilización macroeconómica, la apertura comercial y la integración con otros países y bloques adquieren una importancia creciente. El desafío consiste en aprovecharlas para facilitar la reconversión productiva, impulsar un cambio estructural y volver a generar empleo privado de calidad en la Argentina.

En la agenda ya iniciada de facilitación del comercio exterior podemos mencionar el desmantelamiento de restricciones cuantitativas e intervencionistas (como las antiguas SIRA y SEDI), la convergencia del esquema cambiario y de la reducción progresiva de las retenciones a las exportaciones y la simplificación e integración digital de los trámites de los despachos de importación y exportación.

Estas medidas contribuyeron a reducir los costos de transacción, los tiempos de abastecimiento de insumos clave para la producción y los costos logísticos y administrativos mientras incrementó los márgenes de rentabilidad a las producciones del interior. En este nuevo escenario, y favorecidas también por factores sectoriales e internacionales, las exportaciones argentinas crecieron un 30% interanual durante el segundo trimestre de 2026.

Pero, a su vez, teniendo en cuenta los acuerdos comerciales firmados recientemente, surge la pregunta acerca del impacto de los mismos y de la distribución geográfica de los sectores beneficiados. ¿han crecido más las ventas a estos nuevos socios?

En primer lugar debemos mencionar el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI) entre Argentina y Estados Unidos que se firmó el 5 de febrero de 2026.

Si bien dicho acuerdo aún no entró formalmente en vigor, en dicha ocasión también se incluyó un incremento de cuota de importaciones norteamericanas de carne bovina argentina que se formalizó a través de otro instrumento (una proclama ejecutiva del presidente de Estados Unidos) de aplicación inmediata.

Por lo tanto, más allá de las 1.675 posiciones arancelarias a desgravar que todavía no están vigentes, podemos analizar el impacto de este acuerdo en el sector cárnico. Al hacerlo, se observa que durante los primeros 6 meses de 2026 las ventas argentinas a Estados Unidos de “Carne Bovina Congelada” se incrementaron un 175% (+193 millones de dólares) y las de “Carne Bovina Refrigerada” registraron un incremento de 122% (+48 millones de dólares).

Por otro lado, el 17 de enero de 2026 se firmó el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y las preferencias / desgravaciones arancelarias y para-arancelarias comenzaron a estar vigentes el 1 de mayo de este año.

Por lo tanto, los efectos de este acuerdo son muy recientes y solamente se dispone de información correspondiente a mayo y junio. Por ello, los resultados deben interpretarse como señales preliminares y no como una estimación definitiva de su impacto. Aun con esta cautela, varios productos muestran aumentos muy superiores al crecimiento del conjunto de las exportaciones argentinas.

Los productos que registraron los mayores incrementos porcentuales en las exportaciones argentinas a la Unión Europea durante mayo y junio con respecto a igual período del año pasado son “Semillas de girasol” (+611%), “Huevos sin Cáscara” (+277%), “Aceite de Girasol” (+242%), “Madera Aserrada” (+138%) y “Hortalizas de Vaina Secas” (+114%). También aumentaron significativamente las exportaciones de Moluscos (+82%), Miel (+75%), “Cítricos Agrios” y “Jugos de Frutas”(ambos con +68%) y Pescado Congelado (+55%).

En cuanto a los montos exportados, los mayores incrementos se registraron en “Semillas de Girasol” (+160 millones de dólares), “Carne Bovina Refrigerada” (+27 millones de dólares), “Cítricos Agrios” (+22 millones de dólares), “Aceite de Girasol” (+20 millones de dólares) y “Moluscos” (+17 millones de dólares).

Si bien el crecimiento registrado en las exportaciones de estos productos está influenciado tanto por los acuerdos comerciales como por la facilitación del comercio exterior y la coyuntura internacional (especialmente en el caso de las “Semillas de Girasol”), estos datos comienzan a mostrar el potencial dinamizador de la mayor inserción internacional, con efectos en todas las regiones debido a la distribución geográfica de los sectores productivos.

Claramente quienes han podido aprovechar estas oportunidades durante estos primeros meses de vigencia son las empresas que ya exportaban o tenían estándares de producción compatibles con la demanda internacional, pero para alcanzar todo el potencial y que mayor cantidad de actores puedan sumarse (y de esta manera fortalecer la capacidad de generar puestos de trabajo de calidad en cada sector), se requiere profundizar las reformas económicas ya iniciadas.

En este sentido, y en línea con los artículos anteriores (ver Vientos de cambio: el desafío de aprovechar en las regiones el auge de inversiones y exportacionesEl Interior dinámico crece: ¿cuánto empleo puede recibir? ), cada día se vuelve más relevante el debate e implementación de reformas que amplíen el acceso al crédito, la reducción de impuestos distorsivos provinciales y municipales, la simplificación y eliminación de regulaciones que limitan las inversiones y reducir la brecha de infraestructura e integración regional, entre otras.

Gerardo Alonso Schwarz

Economista Jefe del IERAL NEA