Entender la economía la realidad a la Argentina
Parada en boxes
En el inicio de la carrera electoral, la posibilidad de que el electorado opte por un retorno a las estrategias prevalecientes hasta 2023 genera mucha incertidumbre. Para evitar perturbaciones y preservar el rumbo es recomendable dar mejores respuestas a las expectativas de la población recalibrando instrumentos.
Las tres claves
La incertidumbre electoral perturba el funcionamiento de la economía porque eleva el riesgo país, incentiva la dolarización de los ahorros y lleva a postergar decisiones. Esto debilita la producción y el empleo, lo que deteriora el humor social, derivando en más incertidumbre política. Para romper ese círculo vicioso no hay que cambiar el rumbo económico, sino preservar sus pilares y recalibrar instrumentos. Una política monetaria menos restrictiva, que modere el nivel y volatilidad de las tasas de interés y favorezca el crédito, junto con una gestión política más activa y estratégica para avanzar en reformas estructurales, podría darle mayor impulso a la producción y el empleo. Esto hará más perceptibles los beneficios del ordenamiento macroeconómico, mejorando el humor social y reduciendo la incertidumbre electoral.
A partir de abril de 2024 el crédito al sector privado perdió dinamismo y ese es el principal limitante para la recuperación de la producción. Para que el crédito en pesos retome un ritmo de crecimiento satisfactorio, como tuvo hasta comienzos de 2024, es imprescindible un proceso de remonetización impulsado por una oferta monetaria que se expanda en términos reales. El otro lastre que opera sobre esta dinámica es el elevado costo financiero de los tomadores de crédito derivado de los muy altos impuestos, un sistema financiero poco profundo y elevados encajes. Además de abordar estos factores estructurales es necesario recalibrar la política monetaria y liberar liquidez sin comprometer la baja de la inflación. El desafío es reconstruir un circuito de ahorro y crédito que acompañe con mayor fuerza la recuperación de la actividad.
Sí. Mientras la inversión tradicional en máquinas y equipos perdió dinamismo, las empresas están destinando cada vez más recursos a contratar servicios tecnológicos del exterior. En 2023, esas importaciones equivalían a 0,4% del PIB, frente a 1,5% de los bienes de capital; en 2026, ambas representan 1,3%. El cambio refleja una transformación en la composición de la inversión, con mayor peso de servicios de cómputo, almacenamiento, datos, software e inteligencia artificial. Al mismo tiempo, esta reconversión coincide con una recuperación de la productividad laboral después de más de una década de deterioro, una señal favorable en un contexto de debilidad de la inversión tradicional.

Del círculo vicioso al círculo virtuoso
Tiempo de lectura: 5 minutosLa incertidumbre electoral frena inversión y crecimiento. Recalibrar la política monetaria y acelerar reformas puede mejorar empleo, producción y humor social.

Se adelantó la economía en modo electoral, pero la debilidad de la inversión y del consumo había aparecido antes, por políticas que pueden modificarse
Tiempo de lectura: 11 minutosEl sobreajuste monetario, el crédito caro y la falta de certezas financieras frenan inversión y actividad, pese a señales favorables en inflación, exportaciones y Brasil para 2027.

Explorando opciones para una política monetaria funcional al objetivo de expandir el crédito (y mecanismos para abaratar su costo)
Tiempo de lectura: 7 minutosLa falta de liquidez y el alto costo financiero frenan el crédito, mientras la remonetización, una menor carga tributaria y más competencia aparecen como claves.
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Sobre Novedades Económicas
Novedades Económicas aborda la coyuntura regional, nacional e internacional desde una mirada analítica. El staff del IERAL lleva adelante una serie de publicaciones especializadas bajo distintos ejes temáticos que reflejan en su integralidad los aspectos centrales de la economía y su impacto en la Argentina.