Novedades Económicas

Bienes de Consumo, Durables y Servicios

Abril 2026

Investigadores responsables:  Marcelo Capello y Gaspar Reyna

En alimentos y bebidas (precios al consumidor final), la comparación de diez productos en diez países muestra que Argentina resulta más cara en el 47% de los casos, con algún retroceso en materia de competitividad de precios (39% en la medición de dic-2015). Brasil presenta precios más bajos que Argentina en 8 de los 10 productos. En los casos de Chile, México Polonia y Corea del Sur, entre el 50% y el 60% de los bienes resultan más baratos que en Argentina, proporción que se eleva al 90% cuando la comparación se realiza con China. En contraste, en países como Estados Unidos, Australia y Francia entre el 80% y el 100% de los precios se ubican por encima de los niveles observados en Argentina.

Dentro de la canasta analizada, el país aparece relativamente caro en agua mineral y cerveza nacional, mientras que presenta precios bajos en queso, papas y arroz blanco. En conjunto, se trata de una situación entre intermedia y favorable, en alguna medida esperable, dado que Argentina presenta una elevada productividad agropecuaria y aplica derechos de exportación, que reducen los precios en el mercado interno de algunos alimentos.

En este grupo de productos, Argentina aparece como el país más caro en el 81% de los casos relevados, similar a la situación de dic-25. Autos, motos, electrónicos del hogar, indumentaria y calzados muestran precios sistemáticamente más caros a los del resto de los países incluidos en la comparación. La bicicleta urbana es el único bien relevado que presenta menores precios a los demás países.

La explicación principal radica en la combinación de protección comercial y elevada carga tributaria interna. Por un lado, los derechos de importación (DIM) y las restricciones cuantitativas al ingreso de bienes encarecen los precios locales. Por otro lado, los impuestos internos -IVA nacional, Ingresos Brutos provinciales y municipales, impuestos específicos y el impuesto a los débitos y créditos bancarios- terminan reforzando esta brecha.

Existen cuatro productos entre los diez analizados en los que Argentina presenta precios más altos que todos los demás países incluidos en la comparación: freidora de aire, jeans, vestidos y zapatillas.

Si bien se trata de bienes transables, que en principios deberían tener precios similares entre países cuando se expresan en una moneda común, en Argentina los valores resultan generalmente más elevados, debido a la política comercial y tributaria aplicada en el país, tanto en general como específicamente sobre este tipo de bienes. No obstante, la progresiva mayor apertura que se observa en Argentina, y las reducciones en algunos impuestos internos, han acortado las diferencias de precios con otros países, y así debería continuar en próximos meses.

En servicios personales o familiares (y bienes relacionados con ellos), Argentina resulta más cara en un 34% de los casos comparados, cuando dicho guarismo era del 32% en diciembre pasado. La diferencia es más marcada frente a Brasil y China, donde somos más caros en un 80% de los ítems, mientras que frente a Chile la proporción desciende al 50%. En contraste, en países desarrollados los servicios suelen ser más caros que en Argentina.

En este contexto, nuestro país aparece relativamente caro en una comida en restaurante y relativamente barato en la cuota de un gimnasio, la educación preescolar, el boleto en transporte urbano de pasajeros, el precio de la nafta, las expensas para departamento y la tarifa de taxi.

Los resultados obtenidos son coherentes con lo esperado desde la teoría, ya que los bienes y servicios no transables tienden a ser más caros en países desarrollados. Sin embargo, Argentina aparece como relativamente cara respecto de Brasil y China, aunque no tanto frente a Chile. En algunos casos puntuales, como el boleto urbano, la diferencia se explica por la incidencia de subsidios estatales en nuestro país.