¿Qué tan competitiva es Argentina para producir granos? Una comparación internacional de precios de insumos agropecuarios
Este documento actualiza el relevamiento comparativo de precios de insumos y equipos agropecuarios que IERAL realiza periódicamente en distintos países, con el objetivo de monitorear la competitividad asociada al costo de producir granos.
Como se señaló en informes previos, se trata de una dimensión poco explorada en los análisis habituales sobre el tema, que tienden a evaluar la competitividad agropecuaria desde el lado de los ingresos —comparación de precios internos de los granos, tipos de cambio efectivos— y no desde el lado de los costos —precios de insumos, servicios y bienes de capital—. Esto se debe, en parte, a las dificultades metodológicas que implica construir comparaciones internacionales consistentes de costos de producción agrícola (ver recuadro 1).
En el caso argentino, por ejemplo, se sabe que el sector agropecuario presenta serias desventajas en la comparación internacional por el lado de los ingresos, puesto que ninguno de sus competidores castiga la exportación de granos y derivados con impuestos a la exportación (“retenciones”). Sin embargo, existe mucha menos evidencia sistemática sobre el posicionamiento relativo del país en materia de costos.
En esa línea, desde principios de 2025, el IERAL releva precios de fertilizantes, herbicidas, fungicidas, transporte de carga, combustible y maquinaria para cinco países: Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Estados Unidos*. El estudio abarca un total de trece bienes y servicios, cuyos precios en dólares se presentan a continuación actualizados a diciembre de 2025 / enero de 2026 (tabla 1).
Recuadro 1. Desafíos metodológicos y alcance del relevamiento
La dificultad principal para realizar una comparación internacional de costos agrícolas es que no existen bases de datos secundarias estandarizadas que permitan acceder de forma directa y sistemática a los precios de insumos y equipos similares en distintos países, lo que obliga a recurrir a fuentes de información primarias y estrategias de relevamiento específicas, de tipo caso por caso.
A su vez, la comparabilidad entre insumos agropecuarios es intrínsecamente más compleja que en bienes de consumo masivo. Esto se debe a que el uso de estos productos depende de múltiples factores —calidad y composición de suelos, clima, cultivos predominantes, tecnología aplicada, plagas, regulaciones (por ejemplo, sobre agroquímicos), e infraestructura y logística de distribución— que pueden diferir significativamente entre países, lo que dificulta la elección de productos relativamente homogéneos para incluir en la comparación.
En cuanto al alcance de las conclusiones, algo importante de señalar es que, aun cuando se logren salvar los dos puntos anteriores y se disponga de datos confiables de precios de insumos comparables entre países, esa información por sí sola sigue siendo insuficiente para inferir de manera lineal el nivel de costos al que se produce en cada país. Para avanzar en esa línea, sería necesario complementar este relevamiento con información sobre las tecnologías específicas de cada país —dosis de aplicación por unidad de superficie, eficiencia de uso y demás parámetros técnicos relevantes—.
Para que se entienda este último punto, un fertilizante puede ser utilizado y costar lo mismo en dos mercados (Brasil y Argentina), pero ello no implica necesariamente que costará lo mismo fertilizar los cultivos en estos dos países, dado que factores como la composición de los suelos y el clima de cada país influirán en las dosis efectivas de fertilizante (cantidad de litros o de kilos por hectárea) que son necesarias para lograr rendimientos similares en un determinado cultivo (toneladas de grano por hectárea). Estas diferencias y distintos parámetros de eficiencia determinarán en definitiva el costo final de fertilizar en cada país, aun cuando el insumo cueste lo mismo.
Los resultados del último relevamiento muestran que:
- Argentina presenta precios más altos en 7 de los 13 productos respecto de Brasil (54% de los casos), en 8 frente a Paraguay (62%), en 5 frente a Uruguay (38%) y en 4 frente a Estados Unidos (31%).
- En agroquímicos no se observan grandes brechas entre los precios locales y el promedio de los otros cuatro países: los fertilizantes se ubican entre 1,6% y 12,9% por debajo, con la excepción del superfosfato triple, que resulta 10,2% más caro; en herbicidas, los precios aparecen entre 1,2% y 3,7% más bajos, salvo el 2,4D, que se ubica 3,5% por encima; y el fungicida relevado es 13% más barato en Argentina.
- En combustible (gasoil grado 2) la situación se revierte, Argentina se encuentra más cara que los otros cuatro países, con un precio 21,4% superior al promedio.
En servicios de transporte de carga (flete granario), el valor local es 3,7% superior al promedio —más caro que en Brasil y Paraguay, pero más barato que en Uruguay y Estados Unidos— - En maquinaria agrícola, en cambio, el panorama es mixto: los tractores resultan más caros en Argentina que en los otros cuatro países (+28,5% en promedio), mientras que las cosechadoras aparecen más baratas (-8,2% en promedio).
El seguimiento de los costos del último año muestra una tendencia favorable en la competitividad argentina, logrando una reducción en la brecha de precios con respecto a sus competidores regionales y Estados Unidos. Lo que inicialmente se manifestaba como una desventaja generalizada en la gran mayoría de los rubros analizados, evolucionó hacia una posición mucho más equilibrada, especialmente en el segmento de los agroquímicos. En la actualidad, gran parte de los fertilizantes, herbicidas y fungicidas se sitúan en niveles competitivos o incluso por debajo de la media regional, marcando una mejora sustancial en el acceso a insumos básicos para la producción.
Sin embargo, persisten desafíos estructurales importantes que impiden una competitividad plena, destacándose los sobrecostos consistentes en maquinaria pesada y combustible, rubros donde el país continúa operando con valores superiores a sus pares. Dicho esto, no debe perderse de vista que el principal problema de la competitividad del sector agropecuario se encuentra por el lado de los ingresos y no de los costos, debido a que en Argentina los productores enfrentan derechos de exportación que reducen de forma directa el precio efectivo que reciben por sus productos, lo que no ocurre en los demás países analizados.
* Lamentablemente no se ha logrado conseguir información comparable para el caso de los insecticidas, productos cuya composición química se encuentra en general sujeta a diversas regulaciones locales que dificultan la armonización de los precios.
Franco Artusso y Valentino Costamagna
Responsables de la sección Agroindustrial.


