La economía rebota en junio, pero el segundo trimestre termina en baja
De acuerdo con la información oficial, la actividad económica creció 0,8% respecto del mes anterior. Así, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) confirma la alternancia de recuperación y caída que caracterizó a este año. Por su parte, con esta información se confirmó que la actividad económica promedió una merma de 0,9% en el segundo trimestre.
Por otra parte, aún con la debilidad mostrada en el trimestre, el nivel de actividad se ubica 5,3% por encima del nivel de noviembre de 2023, mes previo al inicio de la presidencia de Milei, como se puede apreciaren el Gráfico N°1. De esta manera, en promedio la economía ya recuperó el nivel de noviembre de 2023, pero varios sectores todavía están muy por debajo.
Además, en los primeros seis meses del año se registra un nivel de actividad promedio 1,9% superior al del mismo periodo de 2025.
Cuando se examina la realidad de los principales sectores económicos, durante el mes de junio se verificó que 6 de las 10 principales actividades económicas principales experimentaron una mejora moderada respecto del mes anterior.
Los sectores que experimentaron el mejor desempeño en el mes fueron intermediación financiera, actividades inmobiliarias, construcción y explotación de minas y canteras.
Con este desempeño, se tiene que desde noviembre de 2023 hasta la actualidad los sectores con mejor performance incluyen a la minería (29,5%), intermediación financiera (+25,7%) y agro (19,1%), como se refleja en el Gráfico N°2.
En la medición oficial se destaca también el sector Hoteles y Restaurantes, que refleja principalmente la realidad de los Restaurantes (debido a su composición), siendo información que ha tenido cambios recientes en la información histórica y no es representativo de cómo se encuentra la actividad turística.
Entre los segmentos más rezagados se ubican la industria manufacturera (-6,5%), la construcción (-11,3%) y el segmento de turismo internacional (-24,9%).
El caso de la actividad industrial, durante el mes de junio creció 0,9% y su nivel de actividad se ubicó 3,4% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
Teniendo en cuenta la evolución reciente, se aprecia un ciclo ligeramente alcista para la industria, apoyado por subramas de industrias metálicas básicas, sustancias y productos químicos y otros equipos de transporte.
En el último mes 9 de las 16 ramas industriales crecieron en su nivel de producción, destacándose sustancias y productos químicos (+6,7%), industrias metálicas básicas (+2%), muebles y colchones (+1,8%), y alimentos y bebidas (+1,7%).
La heterogeneidad es especialmente marcada: mientras algunas ramas ya superaron los niveles de fines de 2023, otras acumulan caídas superiores al 20% y de hasta 40%.
Si se examina la situación acumulada, apenas 7 de las 16 ramas principales están en terreno positivo en su nivel de recuperación desde noviembre 2023, entre las que se destacan: refinación de petróleo y derivados (+10,6%), sustancias y productos químicos (+7,5%), otros equipos de transporte (+7,5%), producción de alimentos y bebidas (+7,3%) y muebles y colchones (+5,8%).
Entre los sectores con mayores mermas acumuladas en su producción se destacan: productos textiles (-39,9%), productos minerales no metálicos (-23,7%), otros equipos aparatos e instrumentos (-21,2%), maquinaria y equipo (-19,2%).
En el segmento industrial PyME, por su parte, la evolución reciente es desfavorable. Durante el segundo trimestre la producción industrial PyME cayó 3,6% respecto del primer trimestre, en la medición que realiza Observatorio PyME. Ello contrasta con el crecimiento, aunque exiguo, que refleja el conjunto de la industria (+0,2%, en el mismo periodo). Como en otros contextos de flojo nivel de actividad industrial experimentados en el pasado, las empresas de menor escala parecen estar enfrentando con mayor intensidad los costos del proceso de transformación y los problemas de competitividad acumulados.
Además se suman factores adicionales para este peor desempeño PyME, a saber: la evolución muy contenida del mercado interno, que es el destino principal de la producción de este segmento, y el encarecimiento del costo financiero de los créditos, tanto para consumidores como para las empresas.
Los cambios que se están evidenciando en la producción también se manifiestan en la escasa utilización de capacidad industrial instalada en sectores históricamente muy importantes en la generación de puestos de trabajo y valor agregado.
Entre los que presentan mayor ociosidad, se destacan la metalmecánica excluida automotriz (38% de utilización de capacidad instalada), productos textiles (39,2%), productos de caucho y plástico (39,9%) e industria automotriz (41,7%). Por su parte, los mayores niveles de utilización de plantas se encuentran en refinación de petróleo (86,7%), industrias metálicas básicas (68,7%) y sustancias y productos químicos (67%).
Construcción: el principal rezago de la recuperación
La construcción continúa siendo el principal foco de rezago de la economía. Luego de la fuerte caída registrada a comienzos de 2024 —solo superada por la observada durante la pandemia—, el sector no ha logrado recuperar dinamismo y permanece en niveles de actividad históricamente bajos. Tanto la actividad vinculada a obra pública como la asociada a obras privadas se vio resentida en el nuevo contexto macroeconómico, hasta el momento.
De acuerdo con el Indicador Sintético de la actividad de la Construcción (ISAC) acumula una caída del 20,2% desde noviembre 2023, reflejando un menor consumo de insumos en general. Por su parte, la generación de valor agregado en el sector presenta una merma acumulada de 11,3%. Se trata de mediciones relacionadas, aunque por construcción no coinciden tanto en nivel, pero sí en dinámica general.
Si se examinan indicadores de demanda de algunos insumos típicos se puede verificar también una enorme volatilidad y heterogeneidad en el desempeño.
Analizando en detalle la demanda de insumos clave para la construcción, 11 de los 12 insumos principales se encuentran en terreno negativo respecto a noviembre 2023, destacándose: ladrillos huecos (-36,1%), yeso (-34,2%), pisos y revestimientos cerámicos (-30%) y mosaicos graníticos y calcáreos (-29,8%). Por otro lado, en el último año, 6 de los 12 insumos han experimentado un aumento de su demanda, destacándose artículos sanitarios (+10,7%) y placas de yeso (+10.5%).
Estos indicadores dan cuenta de un proceso de reacomodamiento profundo del sector construcción que aún está en desarrollo y sigue siendo el principal foco de mayor rezago de la economía. Los indicadores de consumo de insumos sugieren que la debilidad continúa siendo profunda.
Entre los factores que contribuyen a explicar este desempeño se encuentran la reducción de la obra pública, la recomposición de los costos, el nivel todavía deprimido de los ingresos reales, el crédito hipotecario insuficiente, la amplia oferta de inmuebles en el mercado de reventa y el todavía escaso dinamismo de la infraestructura público-privada.
Finalmente, si bien la superficie autorizada para ser edificada se viene recuperando desde niveles muy bajos en la primera parte de 2024, lo cual adelanta expectativas algo más favorables, aún se encuentran muy por debajo de los correspondientes a los años 2022 y 2023.
Como corolario, el conjunto de indicadores son favorables en las últimas mediciones, aunque no alcanzan a compensar la falta de dinamismo reciente. Los sectores dinámicos son escasos cuando se analizan las tendencias de los últimos meses y no alcanzan a compensar el magro desempeño de los que todavía manifiestan importantes rezagos.
El desafío ya no parece ser solamente volver a crecer, sino lograr que el crecimiento se generalice entre sectores y tamaños de empresa.
Para ello, la agenda de reformas debe avanzar sobre los problemas de competitividad que todavía limitan la capacidad de respuesta de buena parte del aparato productivo



