Novedades Económicas

Tiempo de lectura: 6 minutos

¿Le llega Vaca Muerta a las familias?

En la teoría, el desarrollo de Vaca Muerta puede tener muchos efectos sobre la economía de las familias neuquinas:

  • Efectos directos: aumenta la demanda de trabajadores calificados. Quienes consiguen un puesto en el sector acceden a salarios más altos.
  • Efectos indirectos: la actividad petrolera compra bienes y servicios al resto de la economía neuquina: transporte, construcción, servicios profesionales, hotelería, gastronomía y comercio, entre otros.
  • Efectos sobre el resto de la economía: más actividad y más recursos públicos (regalías) generan oportunidades para sectores que no tienen relación directa con los hidrocarburos.
  • Efectos sobre la distribución del ingreso y los precios: aunque la economía crezca, los beneficios pueden concentrarse en algunos trabajadores y hogares. Además, en el corto plazo el boom genera más demanda de bienes y servicios (por ejemplo, viviendas) de la que la oferta puede cubrir, y los precios suben.

Este informe usa la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC para ver qué pasó con cada uno de estos efectos en el aglomerado Neuquén–Plottier desde 2017. Para tener una referencia, lo comparamos con el conjunto de la Patagonia (las seis ciudades patagónicas que releva la encuesta) y con el promedio de las 31 ciudades del país. Salvo aclaración, los datos corresponden al último año disponible (abril de 2025 a marzo de 2026) y los ingresos están expresados en pesos de comienzos de 2026.

1. Efecto directo: más empleo petrolero y mejor pagado

Hoy 1 de cada 10 trabajadores de Neuquén–Plottier se dedica a la extracción de petróleo y gas o a los servicios que la acompañan, casi el doble que en el conjunto de la Patagonia (6%). En 2017 era de 6% y, tras caer durante la pandemia, casi se duplicó con el despegue del shale (Gráfico 1). Si se mira a las familias, el alcance es mayor, en donde el 13% de los habitantes vive en un hogar donde al menos una persona trabaja en el petróleo.

Esto repercute directamente en los salarios. Un trabajador petrolero gana en promedio $3,8 millones por mes, 2,5 veces lo que cobra el resto de los ocupados de la ciudad y más de 3 veces el ingreso promedio de un trabajador urbano del país (Gráfico 2).

2. Efecto indirecto: el resto de los trabajadores también gana más

La pregunta del derrame es qué pasa con el 90% que no trabaja en el petróleo. Los datos muestran que también ganan más: un ocupado neuquino de otra actividad cobra $1,5 millones por mes, 38% más que el promedio del país. La diferencia aparece en casi todas las actividades (Gráfico 3): en el comercio se cobra 70% más que en el resto del país, en salud y enseñanza alrededor de 46%, en la administración pública 42% y en la construcción 35%.

Hay dos canales detrás. Por un lado, el gasto de las familias petroleras sostiene las ventas y los salarios del comercio y los servicios. Por el otro, las regalías permiten pagar mejores sueldos en el sector público. Un dato interesante es que el salario petrolero neuquino es igual al promedio de los petroleros del país. Esto indicaría también que la ventaja de Neuquén no está en el petróleo, sino en las demás ramas.

Una aclaración importante: esta ventaja es anterior al auge del shale. En 2017 los no petroleros neuquinos ya ganaban 35% más que el promedio del país. La pandemia redujo esa brecha, pero la expansión de Vaca Muerta la recuperó y hoy está amplificándola.

3. Efecto sobre el resto de la economía: más empleo y menos pobreza

Donde mejor se ve el derrame es en el empleo y en la pobreza. La desocupación en Neuquén–Plottier bajó de 6,1% en 2017 a 3,3%, menos de la mitad del promedio del país (7,4%) y por debajo del conjunto de la Patagonia (4,9%). Entre los asalariados que no trabajan en el petróleo, 21% son informales, contra 37% en el resto del país.

La pobreza del primer semestre de 2026 fue de 19,6%, la segunda más baja de las 31 ciudades después de CABA, contra 32,3% del promedio nacional (Gráfico 4). En 2017 Neuquén tenía una pobreza algo menor que el promedio del país (24% contra 27%). Hoy está 13 puntos por debajo. El contraste con el resto de la Patagonia es marcado, ya que en 2017 la región tenía menos pobreza que Neuquén (20% contra 24%) y hoy tiene bastante más (28%).

4. Efecto sobre la distribución y los precios: lo que no derrama

El boom tiene también su lado menos visible. El primero es el costo de vida. Desde 2017, los precios en Neuquén subieron 20% más que en el promedio del país y 18% más que en el promedio de la Patagonia (Gráfico 5). Por eso, aunque en pesos se gane más, el poder de compra de los no petroleros neuquinos cayó 10% desde 2017, casi lo mismo que en el resto del país (−11%). Buena parte de lo que el boom suma en el bolsillo se lo come la inflación local.

El segundo es la vivienda. En 2017 el 19% de los hogares de Neuquén–Plottier alquilaba, igual que en el resto del país. Hoy lo hace el 24%, contra 21% del promedio nacional. La mitad de las familias petroleras alquila, y 1 de cada 4 son recién llegadas a la ciudad. Por lo tanto, las familias sin petroleros buscan casa en un mercado en el que compiten con ingresos 2,5 veces más altos.

El tercero es la desigualdad. El índice de Gini, que mide cuán repartido está el ingreso (0 = todos ganan lo mismo; 1 = una sola persona se queda con todo), subió levemente en Neuquén–Plottier de 0,38 a 0,41, mientras que en el resto del país casi no se movió (0,43). Conviven hogares petroleros de ingresos muy altos con otros que no participan del boom: el 14% de los neuquinos está hoy en el 10% más rico del país, más del doble que en 2017.

Conclusión

Vaca Muerta sí llega a las familias neuquinas. Hay más empleo, menos desocupación, menos informalidad y menos pobreza que en el resto del país y que en el resto de la Patagonia, y los trabajadores que no están en el petróleo ganan bastante más que sus pares de otras ciudades. Pero el derrame tiene límites. Los precios locales suben más rápido, alquilar es más difícil y la distancia entre quienes trabajan en el sector y quienes no se agrandó. Es por ello que se remarca que el desafío para Neuquén es transformar el boom en mejoras que perduren (vivienda, suelo urbano, infraestructura y capacitación) antes de que la ventana de oportunidad se termine.

El Cuadro 1 resume la evolución de Neuquén–Plottier desde 2017. Frente al promedio del país, la ciudad evolucionó mejor en 4 de los 10 indicadores y peor en 3: precios, alquileres y desigualdad. Frente al conjunto de la Patagonia, le fue mejor en 7.

Nota metodológica: la EPH cubre solo ciudades; Neuquén–Plottier incluye Neuquén, Plottier y Centenario, pero no Añelo ni Rincón de los Sauces. «Patagonia»: región Patagonia del INDEC (Neuquén–Plottier, Comodoro Rivadavia–Rada Tilly, Rawson–Trelew, Viedma–Carmen de Patagones, Río Gallegos y Ushuaia–Río Grande). Los datos de ingresos y empleo son promedios de los cuatro trimestres que terminan en el primero de 2026. Ingresos deflactados con el IPC Neuquén (DPEyC) para Neuquén–Plottier, el IPC Patagonia para la región y el IPC Nacional para el total. La muestra de petroleros de Neuquén–Plottier es de 25 a 40 casos por trimestre, por lo que las cifras de ese grupo son indicativas.

Federico Belich

Responsable de la Regional COMAHUE.