El nuevo mapa de inversiones en Argentina, ¿Cuánto empleo generan? ¿En qué sectores?
El nuevo contexto macroeconómico argentino, sumado a los marcos normativos de promoción de inversiones, como el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI) y el recientemente aprobado RIMI (régimen de promoción de inversiones medianas) están reconfigurando el mapa productivo nacional modernizando, y en algunos casos reconvirtiendo, los perfiles productivos locales en base a las nuevas oportunidades que brinda la mayor apertura de la economía local.
En esta línea, la llegada de proyectos de inversión responde a una lógica de especialización territorial que en algunas regiones consolidan su perfil exportador primario o energético, mientas que en otras apuestan a la economía del conocimiento y la reconversión de sus industrias tradicionales.
Si bien existen datos de las grandes inversiones aprobadas en el marco del RIGI, hay muchos proyectos productivos que no se encuentran dentro de ese marco normativo (ya sea porque dichos sectores o los montos anunciados no están incluidos en ese esquema).
Por lo tanto, para este informe de IERAL se han analizado los anuncios de inversión publicados en medios de comunicación de las 24 jurisdicciones provinciales durante el último año y medio, desagregados por regiones y provincias, permitiendo identificar no solo los montos totales sino también en los sectores que los explican y el empleo a generar en cada provincia.
El mapa de las inversiones. ¿En qué invierte cada región?
La primera aproximación al análisis de las inversiones anunciadas podemos focalizarlo en los montos, regiones y sectores que lo explican.
La Patagonia lidera el ranking de inversiones con un total de USD 12.284 millones. En esta región, claramente se destacan las provincias de Neuquén y Río Negro a través de distintos proyectos de gran escala de shale oil y gas y de infraestructura asociados a los yacimientos de Vaca Muerta, consolidando a la región como destino de inversiones energéticas.
En segundo lugar, la región de Cuyo registra USD 10.146 millones en anuncios. Aquí, la provincia de San Juan es la gran protagonista gracias a la reactivación y expansión de la minería de cobre y oro. Mendoza complementa este flujo con inversiones en energía y la modernización de refinerías.
El NOA se posiciona en tercer lugar con USD 7.705 millones en inversiones anunciadas. Dentro del “triángulo del litio” Salta sobresale por varios proyectos productivos, aunque también se destaca la provincia de Catamarca por proyectos mineros, mientras que en Tucumán el motor de las inversiones es la agroindustria.
La Región Centro por su parte se caracteriza por una alta diversificación de los proyectos de inversión, con una inversión total anunciada de USD 4.894 millones. En esta región la Provincia de Buenos Aires concentra los montos más altos del bloque, resaltando la producción de fertilizantes y la inversión siderúrgica. En paralelo, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) capta inversiones significativas en real estate y tecnología.
Finalmente, el NEA registra USD 2.658 millones de inversiones según los anuncios publicados. Dentro de esta región, Corrientes se destaca ampliamente por un proyecto de producción de pasta celulósica en base a fibra de pino valuado en USD 2.000 millones, lo que representa la gran mayoría de la inversión regional. Misiones aporta a la cifra total con la modernización de una planta de celulosa ya existente y proyectos turísticos de alta gama, mientras que Chaco y Formosa se enfocan en parques solares y plantas industriales de menor escala relativa.
El impacto de las inversiones en el empleo local
Más allá de los montos invertidos y el efecto que estas inversiones tendrán en la producción y exportaciones regionales, suele aparecer la incógnita de cual es el efecto de las mismas en la creación de nuevos empleos locales y, a través de los mismos, las posibilidades de derrame en la actividad económica regional.
En este sentido, y siguiendo también los anuncios de inversiones publicados en medios de comunicación de todo el país, la Patagonia nuevamente encabeza la creación de empleo con 35.564 puestos proyectados. La provincia de Neuquén vuelve a ser la referencia, donde por ejemplo un solo proyecto de gas y petróleo estima la creación de 19.000 empleos (lo cual nos muestra que esta industria, aunque es capital intensiva, genera una cadena de valor de servicios y construcción con un efecto multiplicador muy relevante a nivel local}.
En la región de Cuyo se proyecta la generación de 27.575 empleos en base a las inversiones anunciadas. En esta región la minería en San Juan es el factor determinante en la creación del empleo, sumado al aporte de la industria alimenticia (principalmente en San Luis).
Si bien las provincias del Nordeste Argentino (NEA) ocupan el último lugar en montos, se destaca la creación de puestos de trabajo proyectado, con 13.718 empleos estimados en los proyectos de inversión relevados. La forestoindustria (especialmente los proyectos ubicados en la provincia de Corrientes) se destaca en este aspecto, donde la nueva planta de celulosa por sí sola estima crear 13.000 puestos de trabajo (en este sentido el NEA logra casi la misma cantidad de empleo que la Región Centro con casi la mitad de la inversión, subrayando el potencial de crecimiento e impacto social de la industria de base forestal).
Por último, las provincias del Noroeste Argentino (NOA) proyecta la creación de 11.150 nuevos empleos a través de las inversiones anunciadas. En esta región se destaca que, aunque sus montos de inversión son elevados (especialmente explicados por la producción/extracción de litio), la generación de empleo directo es más moderada comparada con otras regiones. Esto sugiere que la minería de litio y minerales críticos en el norte requiere de políticas complementarias para fomentar proveedores locales y servicios que amplíen la base laboral.
El gran desafío: aprovechar el impulso de los sectores más dinámicos y la creación de cadena de proveedores locales
La disparidad en la distribución de inversiones y su impacto en el empleo subraya la necesidad de políticas públicas que complementen los esquemas de incentivos nacionales. Los datos muestran que las regiones con recursos estratégicos (principalmente energía y minería) han logrado capitalizar la mayor parte de las grandes inversiones, y a partir de este marco surgen desafíos de diferentes características según la estructura productiva y los recursos de cada provincia.
Para aquellas zonas que hoy no se destacan en el mapa, la política pública debe centrarse en la infraestructura logística y la formación de talento humano, además de generar los incentivos fiscales y regulatorios locales que faciliten la radicación de inversiones complementarias a los sectores de mayor crecimiento, impulsando la creación y modernización de proveedores locales.
A nivel municipal y provincial, es imperativo desburocratizar los procesos de radicación y ofrecer incentivos fiscales locales vinculados estrictamente a la generación de empleo genuino. El ejemplo del NEA demuestra que sectores como la forestoindustria y el turismo pueden ser motores de empleo masivo con inversiones más acotadas que las de la minería.
Concluyendo, el nuevo contexto macro ya ha comenzado a cambiar el mapa productivo (y de empleo ) nacional y seguramente en los próximos años veremos una consolidación de esta tendencia, por lo cual es necesaria una articulación inteligente entre los tres niveles del estado alineando incentivos para facilitar las inversiones (y por lo tanto la creación de empleo) en todas las regiones del país.

Gerardo Alonso Schwarz
Economista Jefe del IERAL NEA


